Nueva etiqueta energética (A-G): cómo leerla y elegir lavadora, frigorífico o lavavajillas sin equivocarte

Zaida Campillo
Zaida Campillo
Nueva etiqueta energética (A-G): cómo leerla y elegir lavadora, frigorífico o lavavajillas sin equivocarte

Desde que la etiqueta energética europea pasó a la escala A-G, muchas personas se han encontrado con una sorpresa: modelos que antes eran A+++ ahora pueden aparecer como C, D o E. No significa que hayan empeorado, sino que el sistema se ha vuelto más exigente y permite comparar mejor. Entender qué mide cada apartado es clave para elegir bien y no pagar de más ni en la compra ni en la factura eléctrica.

Qué ha cambiado con la etiqueta energética A-G

El objetivo principal del cambio es evitar la saturación de la parte alta (A+, A++, A+++) y dejar espacio para futuras mejoras tecnológicas. Por eso:

  • La escala vuelve a ser lineal: A (más eficiente) a G (menos eficiente).
  • Se ajustan los criterios de cálculo para ser más estrictos y realistas.
  • Se añaden o clarifican métricas que ayudan a comparar: consumo por ciclo o por 100 ciclos, consumo anual en frigoríficos, ruido con clase, capacidad en programas estándar, etc.

Un punto importante: comparar solo por la letra puede llevar a errores si no se mira el resto. Un electrodoméstico más grande puede salir peor en letra, pero ser el más adecuado para tu casa si su capacidad y uso compensan.

Cómo leer la etiqueta: las partes que siempre aparecen

Escala A-G y flecha de clase

La flecha indica la clase energética. En general, cuanto más cerca de A, menor consumo relativo. Pero la mejora real depende del tipo de aparato, su tamaño y tu uso.

Consumo (según el tipo de electrodoméstico)

La etiqueta muestra el consumo con una unidad adaptada:

  • Lavadoras y lavavajillas: kWh por 100 ciclos (en un programa estándar).
  • Frigoríficos y congeladores: kWh por año.

Para convertirlo en coste aproximado, multiplica kWh por el precio medio del kWh de tu tarifa. Si tu electricidad varía por franjas, el coste real dependerá de cuándo lo uses.

Ruido y su clase

El ruido aparece en dB y además una clase (A-D). Los decibelios mandan: una diferencia de 3 dB es perceptible y una diferencia de 10 dB suele sentirse como el doble de ruido. La clase ayuda a ubicarlo, pero prioriza el número.

Código QR

El QR lleva a una ficha oficial del producto en la base europea. Es útil para comprobar datos declarados por el fabricante y comparar con otros modelos.

Elegir lavadora con la nueva etiqueta: lo que de verdad importa

La etiqueta de lavadoras se basa en el programa Eco 40-60, pensado para prendas normalmente sucias lavables a 40 o 60 grados. Todo lo que veas (consumo, agua, duración) se refiere a ese contexto.

Consumo: kWh por 100 ciclos

El dato de kWh/100 ciclos es muy útil para comparar. Para llevarlo a tu día a día:

  • Divide entre 100 para saber el consumo aproximado por ciclo en Eco 40-60.
  • Multiplica por tus lavados mensuales para estimar el impacto.

Evita comparar el consumo de una lavadora de 10 kg con una de 7 kg solo por la letra: la capacidad cambia el cálculo y tu necesidad real.

Capacidad (kg) en Eco 40-60

La etiqueta indica la capacidad nominal en ese programa. Elegir bien evita dos errores frecuentes:

  • Quedarte corto: acabarás haciendo más lavados y gastarás más agua y energía.
  • Pasarte: si casi siempre lavas medias cargas, una lavadora grande puede no ser la más eficiente en tu uso real.

Orientación rápida: 7-8 kg suele encajar en hogares de 2-3 personas; 9-10 kg es común en familias o si lavas edredones con frecuencia.

Agua por ciclo (litros)

La etiqueta muestra litros por ciclo en Eco 40-60. Si vives en una zona con agua cara o te preocupa el consumo, este dato puede ser tan importante como el kWh. Dos lavadoras con la misma letra pueden variar mucho en litros.

Duración del ciclo Eco 40-60

Verás el tiempo del programa estándar, a veces largo. No es un defecto: suele ser la forma de ahorrar energía calentando menos y lavando más tiempo. Si tu rutina exige rapidez, busca modelos con buen rendimiento en programas cortos, pero recuerda que la etiqueta no mide esos modos.

Eficiencia de centrifugado (clase A-G)

La etiqueta indica una clase de centrifugado. Cuanto mejor centrifuga, menos humedad queda en la ropa, lo que:

  • Reduce el tiempo de tendido.
  • Puede ahorrar energía si usas secadora.

Si tienes secadora o clima húmedo, prioriza un centrifugado alto y eficaz.

Ruido en centrifugado

El ruido se refiere al centrifugado, la fase más ruidosa. Si la lavadora irá cerca de dormitorios o salón, intenta acercarte a valores bajos de dB y buena clase.

Elegir frigorífico o combi: la etiqueta parece simple, pero hay matices

En frigoríficos, la etiqueta suele ser más directa: consumo anual, volumen y ruido. Aun así, conviene leerla con cuidado porque el tamaño y el tipo de aparato influyen mucho.

Consumo anual (kWh/año)

Es el dato estrella. Dos recomendaciones prácticas:

  • Compara kWh/año entre modelos de tamaño similar.
  • Si pasas de un frigorífico antiguo a uno moderno, el salto puede ser grande incluso si la letra no es A.

Ten en cuenta que las condiciones reales (temperatura ambiente, aperturas, carga, ubicación) cambian el consumo. Un combi pegado a un horno o expuesto al sol gastará más.

Volumen (litros) por compartimentos

La etiqueta indica el volumen del compartimento de refrigeración y del congelador. No es solo “más litros es mejor”. Busca el equilibrio:

  • Si cocinas a diario y compras fresco, prioriza más litros en refrigeración.
  • Si haces compras grandes o congelas mucho, sube el volumen del congelador.

Como guía rápida, un hogar de 2 personas suele ir cómodo con 250-320 litros totales en combi, y familias pueden necesitar 350-450 litros o más según hábitos.

Ruido (dB) y clase

En cocinas abiertas al salón, el ruido se nota. Entre 35 y 38 dB suele ser silencioso; por encima de 40-42 dB puede percibirse claramente en ambientes tranquilos. Prioriza el número de dB sobre la letra de ruido si dudas.

Cómo evitar errores típicos al comparar frigoríficos

  • No compares letras entre un frigorífico de 60 cm y uno XL sin mirar kWh/año y volumen.
  • No ignores el volumen útil: más capacidad suele implicar más consumo, aunque sea eficiente.
  • Piensa en el uso: si abres mucho la puerta, valora soluciones de organización y estabilidad térmica, además de la etiqueta.

Elegir lavavajillas: consumo por 100 ciclos y capacidad en cubiertos

La etiqueta del lavavajillas se basa en el programa Eco. En lavavajillas, el uso real depende mucho de si lo pones lleno, de la dureza del agua y de si usas ciclos intensivos o rápidos.

Consumo: kWh por 100 ciclos

Como en lavadoras, se expresa en kWh/100 ciclos. Para estimar por lavado, divide entre 100. En general, un lavavajillas eficiente puede salir mejor que lavar a mano cuando se usa correctamente y a carga completa.

Agua por ciclo (litros)

Este dato es crucial. Dos lavavajillas con consumo eléctrico parecido pueden diferir en litros por ciclo. Si buscas eficiencia global, prioriza un equilibrio entre kWh/100 ciclos y litros/ciclo.

Capacidad en cubiertos

La capacidad se expresa en número de cubiertos. Orientación rápida:

  • 10-11 cubiertos: pisos pequeños o 1-2 personas.
  • 12-14 cubiertos: la opción más versátil para 3-5 personas.
  • 15 o más: familias grandes o mucho menaje.

Un lavavajillas grande medio vacío no suele ser la opción más eficiente en tu caso, aunque tenga buena letra.

Duración del programa Eco

Los ciclos Eco suelen ser largos para ahorrar energía y agua. Si tu rutina exige rapidez, busca modelos con buen desempeño en programas automáticos o rápidos, pero recuerda que la etiqueta no los refleja.

Ruido y clase

En viviendas con cocina abierta, el ruido puede ser decisivo. Un lavavajillas por debajo de 44 dB suele ser bastante llevadero; por debajo de 42 dB ya se considera silencioso en muchos hogares. Si sueles programarlo de noche, este punto pesa mucho.

Cómo comparar modelos sin caer en trampas

1) Compara dentro del mismo “tipo” y tamaño

La etiqueta es más útil cuando comparas productos equivalentes: lavadoras de capacidad similar, lavavajillas del mismo ancho, frigoríficos del mismo formato. Si cambias de formato (combi vs americano), la letra pierde valor por sí sola.

2) Prioriza el dato de consumo, no solo la letra

La clase es una síntesis. Para decidir con cabeza, mira el número:

  • Lavadora/lavavajillas: kWh/100 ciclos y litros/ciclo.
  • Frigorífico: kWh/año y litros.

3) Ajusta a tus hábitos de uso

  • Si teletrabajas o hay bebés, el ruido puede ser más importante que una ligera mejora de consumo.
  • Si usas secadora, mejora el centrifugado de la lavadora.
  • Si cocinas mucho, el volumen del frigo y la organización importan tanto como la eficiencia.

4) Ten en cuenta el coste total

La compra más barata puede salir cara si consume más durante años. Aun así, pagar mucho más por subir una letra no siempre compensa. Como criterio práctico:

  • Calcula un coste anual aproximado (kWh/año o kWh/100 ciclos según el caso).
  • Valora cuánto pagarías de diferencia en 5-10 años frente al sobreprecio inicial.

Checklist rápida antes de decidir

  • Lavadora: kWh/100 ciclos, litros/ciclo, kg en Eco 40-60, clase de centrifugado, dB en centrifugado, duración del Eco.
  • Frigorífico: kWh/año, litros de frigo y congelador, dB, formato y tamaño acorde al espacio y hábitos.
  • Lavavajillas: kWh/100 ciclos, litros/ciclo, cubiertos, dB, duración del Eco.

Con esta lectura, la etiqueta A-G deja de ser un misterio y se convierte en una herramienta útil para elegir un electrodoméstico que encaje con tu casa, tu forma de usarlo y tu presupuesto energético.